De lo que me perdí!!!

(Sobre la Eucaristía)

Conversando con un amigo que estuvo en Tierra Santa unos años antes de emprender el camino hacia la conversión, triste me contaba, que no le sacó el suficiente jugo a su viaje, pues el estaba de turista visitando unos kibutz y no de peregrino.

Su mirada estaba puesta en los avances agrícolas Israelitas y no en los posibles avances que podría sumar a su fe.

Lo mismo ocurre, cuando la gente asiste a la Santa Misa como “turista” ( cumpliendo con compromisos sociales) y no tiene una experiencia personal con Jesucristo.

Se pierden de esa realidad hermosa que gira en torno a la celebración Eucarística.

Hace ya 2000 mil y tantos años, se celebraba la Santa Misa como lo hacemos en nuestros días, con unas muy pocas variaciones.

Hacemos esto en conmemoración de Jesucristo a ejemplo de sus primeros apóstoles.

Los fieles en torno al altar, celebramos la liturgia de la palabra y luego, la liturgia de la Eucaristía, ofreciendo al Padre Celestial, la más digna ofrenda posible: Su propio Hijo.

Las realidades invisibles que afirmamos creer, ( creo en lo visible y lo invisible) se hacen tangibles con los ojos de la fe en la Santa Misa.

En ella, los ángeles adoran al Señor, cantan y lo alaban con júbilo y alegría. El sacerdote levanta un pan, y a los pocos instantes, desciende luego El Cuerpo de Nuestro Señor. Levanta el cáliz y desciende el mismo con La Sangre de Jesucristo nuestro Señor.

Estos misterios de nuestra fe, convertirnos en Sagrarios vivientes en los cuales reposará el mismo Dios, la valiosa bendición sacerdotal, etc, son regalos hermosos que sólo podemos disfrutar, a la medida que dejemos de pasar de largo ante el más maravilloso Milagro de todos y el grandioso regalo del amor de Dios, quien se nos da, para que nos alimentemos de El.

Olvidemos de una vez por todas, eso de estar asistiendo a Misa, “para salir rápido de eso”.

Dejemos de turistear por el templo o asistir a misa porque toca.

Miremos con los ojos de la fe hacia Jesús Eucaristía y reconozcamos que ya hemos desperdiciamos demasiado tiempo.

“Tarde te amé” sostiene el profeta, y nosotros podemos añadir: “Hasta hoy, de lo que me perdí!”.

Dios los bendiga

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